Tistú era un niño feliz. Vivía con sus padres, que eran muy ricos, en una casa donde todo relucía. Pero cuando Tistú empezó a ir a la escuela, las cosas cambiaron. En cuanto el maestro se ponía a explicar, el niño se dormía. Y a los pocos días lo mandaron a casa, diciendo: Este nino no es como los demás.